perrismos, cuentos cortos sin pies ni cabeza (bueno, alguna habrá)
9-10-20 harri y kia se llevan mal, o regular (o eso vocean sus dueños). Son reñidos, sobre todo harri. Reciben súplicas y noes imperativos, sobre estar como lo que son = mal. Son de pelo parecido, igual, blanco. De raza a distinguir -no por mí, que solo miro: pastores escoceses, fosterrieres, blancos, paticortos, orejicortos, culicortos-, trasquilados de peluquería. Parecen hermanos, o primos. Pero: NO!, traillazo suplicante. Educativo. ¿Pegan la nariz en algo indebido? (otra cosa, tipo incesto, no he apreciado). No se sabe. Serán alimentados con pienso denticional, o algo peor. Van y cagan libres, en la sabana calva del césped municipal. Sus dueños, cada uno por su lado, van hacia el lado izquierdo del margen desde el que miro. Mientras, hacia el lado derecho, yago hace de las suyas entre dos perrismos (machos-hembras?) para escándalo de su tutora, entre algunos otros. Buda (o budáh), más tarde, uno de manchas negras tipo alguna vaca, de...